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Algoritmo de compresión archivos: Deflate gana a LZMA

Post actualizado el día octubre 29, 2026 by DeiviSanzPlay

Cuando alguien busca un algoritmo de compresión archivos para reducir el peso de una carpeta antes de enviarla por correo o subirla a la nube, casi siempre acaba dudando entre dos nombres: Deflate (el que usa el ZIP clásico) y LZMA (el que popularizó 7-Zip). Ambos son reales, ambos funcionan y ambos están disponibles en herramientas gratuitas. La diferencia práctica está en cuándo merece la pena cada uno.

He perdido más tardes de las que me gustaría reconocer esperando a que un .7z terminara de comprimir una carpeta de fotos de un viaje, solo para descubrir que el ZIP equivalente pesaba un 8 % más pero se abría en cualquier móvil sin instalar nada. Esa experiencia resume bastante bien la comparación que viene.

Qué hace cada algoritmo con tus archivos

Deflate es un algoritmo de compresión de archivos basado en la combinación de LZ77 (busca secuencias repetidas) y códigos Huffman (asigna códigos cortos a los símbolos más frecuentes). Es el corazón del formato ZIP, del gzip y de las respuestas HTTP comprimidas. Está pensado para ser rápido y para poder descomprimirse con muy poca memoria.

LZMA, por su parte, usa un diccionario deslizante más grande, un modelo de rango y un preprocesador opcional (los famosos filtros BCJ para ejecutables). Traducido: comprime mejor, pero pide más CPU y más RAM durante la operación. El formato .7z y el .xz lo aprovechan.

La consecuencia directa es que el algoritmo de compresión archivos que elijas cambia tanto el tamaño final como el tiempo que tardarás en recuperar los datos. No hay uno objetivamente mejor: hay uno mejor para tu caso.

Mi caso real: una carpeta de 4 GB de fotos RAW

Hace unos meses preparé un lote de fotos RAW y algunos vídeos cortos para enviarlo a un compañero. Total: unos 4 GB. Probé dos configuraciones con la misma máquina:

  • ZIP con Deflate (nivel normal): terminó en menos de un minuto y dejó el paquete en torno a 3,7 GB.
  • 7z con LZMA (nivel normal): tardó varios minutos y lo dejó cerca de 3,6 GB.

Diferencia final: unos cientos de megas. Para archivos que ya están comprimidos por naturaleza (JPEG, RAW, MP4, PDFs con imágenes), el algoritmo de compresión de archivos tiene poco margen. Es un punto que casi nadie menciona cuando compara Deflate y LZMA.

Donde sí noto la diferencia es con texto, CSV, logs, código fuente o documentos ofimáticos. Ahí LZMA suele sacar entre un 15 % y un 30 % de ventaja frente a Deflate, dependiendo del contenido. No es una cifra garantizada: depende de la redundancia real de los datos.

Velocidad, compatibilidad y dolores de cabeza

Deflate gana en compatibilidad sin discusión. Windows, macOS, Linux, Android, iOS y prácticamente cualquier lenguaje de programación saben abrir un ZIP sin instalar nada. Eso, en un envío a alguien que no conoces o a un cliente, vale oro.

LZMA gana en ratio. Pero ese ratio tiene un precio: para descomprimir un .7z en un móvil antiguo o en un equipo con poca RAM, la experiencia puede ser lenta. Y si compartes un archivo con alguien que no tiene 7-Zip instalado, tendrás que explicarle qué hacer.

Hay una excepción interesante: el formato .xz (también LZMA) se ha vuelto estándar en muchas distribuciones Linux para paquetes y respaldos. Si tu destino es técnico, esa fricción desaparece.

Cuándo elegir LZMA y cuándo no

Elijo LZMA cuando el archivo va a quedarse almacenado mucho tiempo, cuando el ancho de banda es caro o cuando el contenido es texto. Por ejemplo, para respaldos trimestrales de una base de datos exportada a CSV, la diferencia de tamaño se nota y el tiempo de compresión no importa.

Elijo Deflate cuando el paquete va a viajar, cuando lo va a abrir alguien que no controlo o cuando la compresión tiene que ser rápida. Envíos por email, entregas a clientes, archivos que subo a plataformas que limitan el peso.

Un matiz importante: si el contenido son imágenes o vídeos ya comprimidos, incluso LZMA puede quedar casi igual que Deflate. En ese escenario, la mejor decisión suele ser no recomprimir y usar el algoritmo más rápido. El algoritmo de compresión de archivos no hace magia sobre datos que ya están empaquetados.

Herramientas que los implementan

Deflate está integrado en el explorador de archivos de Windows, en la utilidad zip de macOS, en el comando zip de Linux y en prácticamente cualquier librería de compresión (zlib es la referencia).

LZMA está disponible en 7-Zip, en el comando xz, en la librería liblzma y en herramientas como PeaZip. La documentación oficial de 7-Zip y los manuales de xz son fuentes fiables para consultar los niveles y parámetros.

Si solo vas a hacer una cosa al mes, no te compliques: instala 7-Zip y usa ZIP cuando compartas, 7z cuando archives. Esa regla simple cubre el 90 % de los casos.

Lo que este análisis no cubre

No he comparado aquí Brotli, Zstandard ni Bzip2, que también son opciones legítimas para ciertos flujos (Zstandard, por ejemplo, es hoy el favorito en muchos sistemas por su velocidad). Tampoco he entrado en compresión sólida de archivos múltiples, que cambia bastante las cifras.

Y una advertencia honesta: los porcentajes de mejora que se leen por internet varían mucho según el contenido, el nivel de compresión y la máquina. Cualquier cifra que veas como promesa absoluta conviene tomarla con cautela. Lo mejor es probar con tus propios archivos antes de fijar un flujo de trabajo.

Veredicto

En una comparación directa entre los dos algoritmos más usados para comprimir archivos, Deflate gana en el uso diario y LZMA gana en el uso de archivo. Si tuviera que quedarme con uno solo para todo, elegiría Deflate por compatibilidad y velocidad: el ahorro extra de LZMA no compensa la fricción en la mayoría de envíos cotidianos.

Pero si tu escenario es guardar, no compartir, y el contenido es texto o datos estructurados, LZMA es la elección sensata. La clave está en no tratar el algoritmo de compresión archivos como una decisión única, sino como una herramienta que se adapta al destino del paquete.


Sobre el autor: DeiviSanzPlay — Soy David Sanz, Editor y Responsable de Contenidos. Mi trabajo consiste en revisar, corregir y mejorar los contenidos de este blog para que la información sea clara, útil y esté bien estructurada. Trabajo con diferentes temáticas y verticales, por lo que una parte importante de mi día a día es analizar cada contenido, cuidar la redacción y asegurar que el lector encuentre información de calidad. Me gusta prestar atención a los detalles. Desde una corrección de estilo hasta la organización de un artículo, todo cuenta cuando se trata de crear contenidos que realmente aporten valor y sean fáciles de entender. En este blog encontrarás artículos sobre diferentes temas y sectores. Mi responsabilidad es cuidar y supervisar cada contenido para que mantenga unos estándares de calidad y ofrezca una buena experiencia a quien nos visita. Porque para mí, un buen contenido no consiste únicamente en escribir. También hay que revisar, contrastar, ordenar y pensar en la persona que está al otro lado de la pantalla.

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Publicado el 29 de October de 2026. Última revisión: 29 de October de 2026.