Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay
Cuando alguien pregunta como funciona la aerotermia, la respuesta suele quedarse en el típico «extrae calor del aire». Pero si estás valorando instalar un sistema, la decisión real está entre dos tecnologías concretas: aerotermia aire-agua (bomba de calor que calienta agua para radiadores, suelo radiante o ACS) y aerotermia aire-aire (bomba de calor que calienta o enfría el aire directamente, sin circuito de agua). Ambas funcionan con el mismo principio físico, pero su rendimiento y aplicación práctica son muy distintos. Y en la mayoría de viviendas con demanda de calefacción y agua caliente, gana la primera. Te explico por qué con ejemplos reales y sin promesas de laboratorio.
El principio común: mover calor, no generarlo
Una bomba de calor aerotérmica no quema gas ni enciende resistencias para producir calor de la nada. Usa un ciclo termodinámico con un compresor, un evaporador y un condensador para transportar energía térmica desde el aire exterior hasta el interior de la vivienda. Por eso su eficiencia se mide con el COP (rendimiento instantáneo) o el SCOP (rendimiento estacional). Un COP de 3 significa que por cada kWh eléctrico consumido se entregan 3 kWh de calor. Eso no es magia: es la misma tecnología de tu nevera, pero al revés.
Ahora bien, ese rendimiento cae cuando la temperatura exterior baja mucho. Ahí empiezan las diferencias entre los dos sistemas.
Aerotermia aire-agua: así funciona en la práctica
La bomba de calor aire-agua calienta agua a baja temperatura (típicamente entre 30 y 45 °C para suelo radiante, o hasta 55-60 °C para radiadores convencionales) y la distribuye por un circuito hidráulico. También puede producir agua caliente sanitaria (ACS) mediante un depósito acumulador. El compresor trabaja para elevar la temperatura del refrigerante, que transfiere el calor al agua en el condensador.
Un caso concreto: una vivienda unifamiliar en la sierra de Madrid, con suelo radiante y una bomba de calor aire-agua de 8 kW. En enero, con temperaturas exteriores de 2-5 °C, el sistema mantiene la casa a 21 °C con un consumo eléctrico moderado. En verano, la misma bomba puede invertir el ciclo y enfriar el agua para el suelo radiante, aunque la producción de frío es más lenta que la de una máquina aire-aire. La limitación clara: si la casa tiene radiadores de hierro antiguos dimensionados para 70-80 °C, la aerotermia aire-agua rendirá peor y necesitará temperaturas de impulsión más altas, con COP más bajos. No es magia; funciona mejor con emisores de baja temperatura.
Aerotermia aire-aire: la opción que muchos llaman «aire acondicionado con calor»
La bomba de calor aire-aire no calienta agua: calienta directamente el aire de la estancia mediante un split o conducto. Es más barata de instalar, no necesita depósito de ACS ni circuito hidráulico, y su respuesta es rápida. Pero tiene una limitación importante: no produce agua caliente sanitaria. Para el ACS necesitarás otro sistema (termo eléctrico, caldera, etc.). Además, el confort térmico suele ser menor porque el aire caliente tiende a estratificarse y reseca el ambiente.
Ejemplo real: un piso de 90 m² en Valencia con dos splits de aerotermia aire-aire. En invierno calientan bien los dormitorios y el salón, pero la factura eléctrica sube porque el apoyo eléctrico entra en los días más fríos. Y el agua caliente sigue viniendo de un termo de 80 litros. La comparación con la opción aire-agua no es solo de eficiencia: es de servicio completo.
Por qué gana la aerotermia aire-agua en la mayoría de casos
Si necesitas calefacción y agua caliente, la aerotermia aire-agua cubre ambas demandas con una sola máquina. Eso simplifica la instalación y reduce el mantenimiento. Su rendimiento estacional es más estable porque el agua acumula inercia térmica y el sistema no arranca y para constantemente. Y se integra bien con suelo radiante o radiadores de baja temperatura, que son el estándar en obra nueva y en rehabilitaciones profundas.
La aerotermia aire-aire gana en escenarios muy concretos: viviendas sin espacio para depósitos, climas suaves donde la calefacción es secundaria, o como complemento de refrigeración en verano. Pero para una vivienda habitual con demanda de ACS, la aire-agua ofrece un servicio más completo y un confort más homogéneo. Eso sí, no esperes milagros: el COP real depende de la calidad de la instalación, del aislamiento de la casa y del dimensionamiento. Un equipo sobredimensionado o mal instalado puede dar rendimientos decepcionantes.
Lo que no funciona y conviene saber antes de decidir
La aerotermia no es adecuada para viviendas con radiadores de alta temperatura sin aislamiento, ni para segundas residencias de uso esporádico (el sistema pierde eficiencia en arranques frecuentes). Tampoco sustituye a una caldera de gas en pisos sin espacio para la unidad exterior o con normativa de comunidad que prohíba su instalación. Y no olvides el mantenimiento: el circuito de agua necesita revisiones periódicas y el filtro de la unidad exterior debe limpiarse.
Si comparamos ambas opciones en términos de servicio, la aerotermia aire-agua gana por goleada cuando hay que cubrir calefacción y ACS. La aire-aire es una solución parcial que funciona bien como complemento, pero no compite en confort ni en prestaciones globales. La decisión final depende de tu vivienda, tu clima y tus prioridades, pero entender como funciona la aerotermia en cada configuración te evita elegir la tecnología equivocada.
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Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.