Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay
Cuando alguien me pregunta cómo instalar Linux en un portátil de hace diez años, la duda casi siempre es la misma: Linux Mint o Ubuntu. He hecho las dos instalaciones en equipos con 4 GB de RAM y disco mecánico, y la respuesta corta es que Mint gana en ese escenario concreto. La larga explica por qué el resultado depende más del escritorio que de la distro.
Antes de seguir, un matiz que casi nadie menciona: cómo instalar cualquiera de las dos es prácticamente idéntico. El instalador Ubiquity de Mint y el de Ubuntu comparten la misma base, así que el proceso de crear el USB, arrancar y particionar no cambia. La diferencia aparece después, cuando el sistema ya está encendido y toca trabajar con él a diario.
Qué distro conviene al instalar en hardware limitado
El punto de partida de esta comparativa es un equipo real: un portátil con procesador de doble núcleo, 4 GB de RAM y un disco duro tradicional. En ese contexto, Linux Mint con Cinnamon consume un poco más que Ubuntu con GNOME, pero la sensación es distinta: Mint se siente más ligero porque Cinnamon está pensado para pantallas modestas y no carga tantos servicios en segundo plano.
Ubuntu, en cambio, ha empujado su escritorio GNOME hacia animaciones y efectos que en un disco mecánico se notan. Si el equipo tiene un SSD, la brecha se reduce casi a cero. Si no lo tiene, la diferencia entre instalar una opción u otra se percibe al abrir el navegador con varias pestañas.
Hay una excepción que conviene tener clara: si el equipo tiene menos de 4 GB de RAM, ninguna de las dos versiones con escritorio completo es la elección correcta. Ahí tocaría mirar flavors ligeros como Xubuntu o Linux Mint Xfce, que no entran en esta comparativa.
Cómo instalar Mint frente a Ubuntu: el detalle de los drivers
Otro punto donde Mint saca ventaja en equipos viejos es el soporte de controladores. Mint incluye por defecto el gestor de controladores que detecta tarjetas WiFi y gráficas antiguas, y suele activar los drivers propietarios con menos pasos manuales que Ubuntu. En un portátil con una WiFi Broadcom de hace años, esto ahorra bastante tiempo después de instalar.
Ubuntu también lo tiene, pero su enfoque es más minimalista: parte de la idea de que el hardware moderno funciona con drivers libres y deja al usuario la tarea de añadir los propietarios. Para un equipo de 2014, ese enfoque obliga a buscar el paquete adicional casi siempre.
Esto no significa que Ubuntu sea peor. En hardware reciente, su soporte de kernels nuevos suele ir por delante, y para portátiles con gráficas integradas modernas el resultado es más limpio. La elección depende del equipo, no de una preferencia abstracta.
El proceso de instalación en sí no marca la diferencia
Al preparar el USB con la ISO, el procedimiento es el mismo en ambos casos: descargar la imagen, grabarla con una herramienta como Etcher o Rufus y arrancar desde el medio. La pantalla de bienvenida cambia de color, poco más. La partición, el idioma, el teclado y el usuario se configuran con los mismos pasos.
Donde sí aparece una diferencia práctica es en el tamaño de la ISO y en los requisitos de espacio. Mint pide un poco menos de disco para la instalación mínima, algo que importa en equipos con 32 GB de almacenamiento. Ubuntu, con su tienda de aplicaciones basada en Snap, ocupa más desde el primer arranque.
Ese detalle del formato Snap es relevante para quien valora el rendimiento: las aplicaciones Snap tardan más en abrir la primera vez, sobre todo en discos lentos. Mint apuesta por paquetes tradicionales, lo que en un equipo modesto se traduce en una experiencia más ágil.
Cuándo elegiría Ubuntu y cuándo Mint
Elegiría Ubuntu si el equipo es relativamente nuevo, si el usuario quiere la documentación más abundante en foros y si necesita acceso a las versiones más recientes de herramientas de desarrollo. Su ciclo de actualizaciones y su comunidad son un argumento sólido.
Elegiría Mint si el objetivo es revivir un portátil antiguo, si el usuario viene de Windows y quiere una transición sin sobresaltos, o si el equipo tiene componentes WiFi antiguos. En mi experiencia, la combinación de escritorio Cinnamon y paquetes clásicos da menos problemas en ese perfil de hardware.
Ninguna de las dos opciones garantiza que todo funcione a la primera. Una impresora antigua puede requerir configuración manual en ambas, y una tarjeta gráfica muy específica puede dar guerra independientemente de la distro. Conviene probar siempre desde el USB en modo live antes de instalar, algo que muchos tutoriales omiten y que ahorra disgustos.
La fuente más fiable para resolver dudas concretas son la documentación oficial de cada proyecto y los foros de sus comunidades. Con eso y una prueba previa en live, la decisión entre una y otra deja de ser una apuesta.
Perfiles verificables: Sitio web
Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.