Gatos: Razas, Cuidados y Salud Felina

Cuánto dura el embarazo de una gata: 63 días que lo cambian todo

Post actualizado el día octubre 17, 2026 by DeiviSanzPlay

Si tu gata se ha escapado un par de días y ahora la ves más redondita, tranquilo. El embarazo de una gata dura entre 63 y 65 días, unas nueve semanas, aunque hay excepciones que van de 58 a 70 días. Lo que casi nadie te dice es que ese rango es tan amplio porque influyen el número de gatitos, la edad de la madre y hasta la raza. Y sí, si se pasa de 67 días, toca ir al veterinario sin pensarlo dos veces.

Cuánto dura el embarazo de una gata: plazos reales y por qué varían

La duración del embarazo de una gata no es un número fijo. La media está en 64 días desde el apareamiento, pero puede alargarse si la camada es pequeña (a veces solo uno o dos gatitos) o acortarse si son muchos. Esto ocurre porque la gestación se mide desde la ovulación, y las gatas son de ovulación inducida: necesitan el estímulo del macho para liberar los óvulos. Eso significa que si no sabes exactamente cuándo se apareó, el cálculo puede bailar unos días.

Un dato clave: el embarazo de una gata se puede detectar con ecografía a partir del día 15-20, y con radiografía a partir del día 45 (ahí ya se ven los esqueletos y sabes cuántos vienen). Si tu veterinario te dice que es pronto, no insistas con ecografías antes de la tercera semana porque no se ve nada.

Etapas del embarazo de una gata: qué esperar semana a semana

Las primeras dos semanas son un misterio. La gata no muestra signos evidentes, como mucho está un poco más mimosa o duerme más. No te fíes de las tetillas aún, porque el famoso «rosado de las mamas» aparece sobre la tercera semana, cuando se agrandan y cambian de color. Ahí ya puedes empezar a intuir que hay algo.

Entre la tercera y cuarta semana, muchas gatas pierden el apetito un par de días. Es normal, pero si se alarga más de 48 horas, mejor consultar. También pueden tener algún vómito aislado. No es motivo de alarma si está activa y bebe agua.

A partir de la quinta semana, el abdomen se redondea y los gatitos crecen a toda velocidad. La gata necesita más comida, pero no le des el doble de golpe: mejor pienso de alta calidad para gatitos o para gatas gestantes, que tiene más calorías y proteínas. Puedes dividirle la ración en varias tomas al día porque su estómago está comprimido.

En la sexta semana ya se notan los movimientos fetales si pones la mano con suavidad sobre la barriga. No aprietes, solo apoya. Es un buen momento para prepararle un nido: una caja de cartón con mantas limpias en un sitio tranquilo, lejos del trajín de la casa.

Las semanas séptima, octava y novena son de instinto de anidación. La gata busca rincones oscuros, se vuelve más solitaria o más pegajosa (cada una tiene su carácter). Ahí es cuando debes tener todo listo porque el parto puede adelantarse.

Señales de que tu gata está a punto de parir

El primer aviso serio es la caída de temperatura corporal: baja de 38,5 °C a unos 37 °C aproximadamente 24 horas antes del parto. Si tienes termómetro rectal y tu gata lo tolera, puedes medirla dos veces al día en la última semana. Es el método más fiable, aunque no todas las gatas se dejan.

La pérdida del tapón mucoso es otra pista, pero no siempre se ve. Puede aparecer como una secreción clara o sanguinolenta. Justo antes de empezar, la gata se lame mucho la vulva, maúlla, se inquieta y rechaza la comida. Busca su caja y se tumba de lado.

El parto se divide en tres fases: dilatación (puede durar de 6 a 12 horas, a veces más en primerizas), expulsión de los gatitos (cada uno sale en 10-30 minutos, con descansos de hasta una hora) y expulsión de las placentas. Si un gatito lleva más de 30 minutos atascado en el canal, llama al veterinario. No tires de él.

Cuidados durante el embarazo de una gata: lo que de verdad importa

Alimentación: pienso para gatitos o gestación/lactancia. Nada de comida casera sin supervisión veterinaria, porque desequilibras nutrientes. El calcio y el fósforo son críticos; un exceso de calcio puede causar eclampsia después del parto.

Veterinario: una revisión al confirmar el embarazo y otra en la última semana. Si la gata no está vacunada o desparasitada, el veterinario decidirá qué hacer, porque algunos productos no son seguros en gestación.

Ambiente: cero estrés. Evita mudanzas, obras, visitas ruidosas y cambios de rutina. El descanso es sagrado. Y agua fresca siempre a mano; algunas prefieren fuentes, así que si ves que bebe poco, prueba con una.

Errores que comete la gente (y que yo he visto)

Uno: dejar que la gata salga al exterior. Puede volver a aparearse o contagiarse de enfermedades. Dos: manipularla demasiado en las últimas semanas. Tres: no preparar el nido con antelación. Cuatro: pensar que si no hay barriga enorme no está embarazada; con pocos gatitos apenas se nota.

Y ojo con los plazos: si tu gata supera los 67 días desde el apareamiento (o 70 si no sabes la fecha), hay riesgo de fetos muertos o parto distócico. No esperes a que sea evidente. Ve al veterinario.

Al final, cada gata es un mundo. Lo que te vale para una no te vale para otra. Pero tener claro que el embarazo de una gata dura alrededor de 63-65 días te da margen para organizarte. Si dudas, pregunta a tu veterinario; no a foros. La salud de la madre y de los gatitos no admite experimentos.