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Dormir en el Autobús, Toda una loca Experiencia

Last updated on julio 7, 2024

Recuerdo una vez que tuve que tomar un autobús nocturno para llegar a mi destino. Era una larga travesía que comenzaba al anochecer y terminaba en la madrugada. Estaba agotado por el día que había tenido y esperaba ansiosamente poder descansar un poco durante el viaje.

Tan pronto como me acomodé en mi asiento, me di cuenta de lo difícil que sería conciliar el sueño. El autobús estaba lleno de gente, había ruido de conversaciones y el constante zumbido del motor. Pero decidí hacer lo mejor que pude para relajarme y tratar de dormir un poco.

A medida que el autobús se alejaba de la ciudad y se adentraba en la oscuridad de la carretera, me di cuenta de lo incómodo que era mi asiento. Intenté encontrar una posición cómoda, pero parecía imposible. Cada vez que cerraba los ojos, me despertaba con un brinco debido a algún bache en el camino o a un giro brusco del autobús.

Después de un rato de intentarlo, me di por vencido y decidí resignarme a estar despierto durante todo el viaje. Observé por la ventana mientras las luces de la ciudad se desvanecían lentamente y daban paso a la tranquilidad de la noche. Era una vista hermosa, pero mi cansancio me impedía disfrutarla plenamente.

Justo cuando pensaba que no podría soportarlo más, algo increíble sucedió. El constante murmullo de voces y el zumbido del motor se desvanecieron gradualmente en el fondo, y me encontré sumergido en un profundo sueño. Fue como si mi cuerpo finalmente hubiera aceptado la situación y se hubiera rendido a la necesidad de descansar.

Cuando finalmente desperté, el sol estaba saliendo en el horizonte y el autobús se detenía en mi destino. Me sentí renovado y listo para enfrentar el día que me esperaba. Fue una experiencia curiosa darme cuenta de cómo, a pesar de las circunstancias adversas, el cuerpo siempre encuentra la manera de adaptarse y encontrar el descanso que necesita.

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