Hay que ver lo pequeñas que son las semillas del eucalipto. No te haces una idea. Son como granitos de pimienta fina, casi polvo. La primera vez que me pregunté cuál es la semilla del eucalipto, abrí un sobre y casi las soplo sin querer al respirar. El eucalipto tiene semilla, sí, pero viene con su propia cápsula leñosa, una especie de frutito seco del que hay que sacarla. Es un trabajo de chinos.
Lo que más me chocó al leer sobre las semillas de eucalipto propiedades es que son unas supervivientes. Pueden aguantar años en un tarro bien cerrado y en frío sin perder fuerza, esperando su momento. Esa es una semilla de eucalipto características clave. No son como otras que se te ponen rancias en una temporada. Y sobre semilla de eucalipto para que sirve, pues la respuesta obvia es para plantar, claro. Pero antes de ser árbol, es puro potencial: madera, papel, sombra, miel y hasta aceites.
Pero ojo, porque eso de plantar tiene su truco. Yo me lancé a hacer un semillero de eucalipto pensando que era regar y esperar. Error. Lo primero es que a muchas, esa cáscara que las protege les cuesta soltar. A veces conviene darles un pequeño «sustito» raspándolas un poquito con papel de lija o remojándolas unas horas para animarlas a germinar. No es obligatorio para todas, pero ayuda.
La clave del como Plantar Semillas de Eucalipto que a mí me funciona es no ahogarlas de cariño. Las pones en un sustrato que drene bien (nada de barro pegajoso) y las cubres con una capa finísima de tierra, casi testimonial. El riego es lo más delicado. Si echas el agua a lo bestia, las semillas, que pesan nada, se van todas a una esquina del semillero o se las lleva el agua. Hay que humedecer con un pulverizador, con paciencia, como si fueran de cristal.
Luego, el semillero a un sitio luminoso pero sin solazo directo que las seque, y a esperar. Mantener la tierra húmeda, no encharcada. Es un ejercicio de pulso. Cuando las plantitas tengan ya unos dedos de alto y unas cuantas hojitas de verdad, ahí ya puedes pensar en mudarlas a una maceta individual con más espacio.
La verdad es que ver brotar algo tan grande de algo tan pequeño da un poco de vértigo. Te hace pensar que estás criando un futuro gigante de 40 metros en el alféizar de tu ventana. Es un contraste brutal.


