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LED vs incandescent comparison: el error del vataje

Post actualizado el día octubre 29, 2026 by DeiviSanzPlay

Si has buscado una led vs incandescent comparison y has acabado comprando una bombilla LED de 9 W que alumbra menos que la de 60 W que tenía en el salón, el problema no es la tecnología: es que estás comparando vatios cuando deberías comparar lúmenes. Ese es el fallo puntual, y la solución exacta es tan simple como mirar la caja al revés.

Durante décadas nos educaron con una regla mental: a más vatios, más luz. Con la bombilla incandescente esa equivalencia funcionaba porque casi toda la energía se convertía en calor y solo una fracción en luz visible. Con el LED la relación se rompe. Un LED de 9 W puede dar los mismos lúmenes que una incandescente de 60 W, y por eso las cajas mezclan ambas cifras: vatios para el consumo, lúmenes para la luz real.

Qué mide realmente cada bombilla en la comparación LED frente a incandescente

La incandescente se define por su potencia: 40, 60, 100 W. El LED se define por su flujo luminoso. Cuando haces una comparación LED vs incandescente seria, el número que importa es el lumen (lm). Una incandescente de 60 W ronda los 700-800 lm; un LED de 8-10 W entrega un rango parecido. Si compras un LED de 5 W esperando sustituir una de 60 W, obtendrás una luz tenue y pensarás que el LED es malo.

Hay un segundo número que casi nadie mira: la temperatura de color. Una incandescente emite sobre 2700 K, un tono cálido y amarillento. Un LED puede ser de 2700 K, 4000 K o 6500 K. Cambiar de incandescente a un LED de 6500 K en el dormitorio produce una sensación de luz clínica que no tiene nada que ver con el consumo, sino con el color. En una comparación LED vs incandescente de dormitorio, elige 2700-3000 K.

El tercer factor es el índice de reproducción cromática (CRI o Ra). La incandescente tiene un CRI cercano a 100 por su espectro continuo. Muchos LED baratos bajan a 80 o menos y hacen que la ropa o la comida se vean apagadas. Para zonas donde importa el color real, busca Ra ≥ 90.

El caso concreto: la lámpara del pasillo que parecía rota

Un lector me contó que sustituyó la bombilla incandescente de 75 W de su pasillo por un LED de 7 W «equivalentes» que encontró en un bazar. La luz era tan débil que pensó que la lámpara tenía un problema de contacto. Al revisar la caja, el LED daba 470 lm, cuando la incandescente emitía unos 950 lm. No había avería: había una comparación mal hecha. Cambió a un LED de 12 W con 1050 lm y el pasillo volvió a iluminarse.

Ese tipo de error se repite porque las etiquetas de «equivalencia» son orientativas y a veces generosas. La solución exacta: coge el lumen de tu bombilla vieja (viene en el casquillo o lo buscas por potencia) y compra el LED con lumen igual o ligeramente superior. Si no encuentras el dato, la equivalencia práctica suele ser 1 W LED ≈ 7-8 W incandescente, pero úsala solo como referencia rápida.

Cuándo la comparación LED vs incandescente no te sirve

Esto no funciona para bombillas regulables antiguas. Muchos LED no son compatibles con dimmers de incandescente y parpadean o zumban. Tampoco para hornos o campanas extractoras: el LED no soporta bien el calor y su electrónica se degrada. En esos casos la incandescente o el halógeno siguen teniendo sentido, aunque consuman más.

Otro límite: la luz de emergencia o el piloto de un timbre. Un LED consume tan poco que algunos circuitos no lo detectan y no arranca. Aquí la incandescente de baja potencia sigue ganando.

Para el resto del hogar, la comparación LED vs incandescente se resuelve con tres datos en la caja: lúmenes, temperatura de color y CRI. El resto es ruido comercial.


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Publicado el 29 de October de 2026. Última revisión: 29 de October de 2026.