Post actualizado el día octubre 29, 2026 by DeiviSanzPlay
La nacionalidad española se ha convertido en una meta frecuente para miles de personas nacidas en Paraguay y Argentina. Los vínculos históricos, el idioma compartido y las oportunidades laborales explican ese interés, pero el camino administrativo exige conocer bien las reglas del juego antes de iniciar cualquier expediente.
Las dos vías principales
Quien desciende de españoles puede solicitar la nacionalidad por origen, conservando además la anterior. En cambio, la vía residencial exige vivir legalmente en España y, en el caso de los latinoamericanos, reduce el plazo general de diez a solo dos años gracias a los convenios históricos con Iberoamérica. Paraguay y Argentina se benefician de esa reducción, igual que el resto de países americanos con lazos constitucionales especiales.
Existe una tercera puerta, la carta de naturaleza, reservada a méritos excepcionales y concedida por real decreto. No es una ruta predecible, por lo que conviene no planificar un proyecto migratorio basándose en ella.
Documentación que suele pedirse
- Certificado literal de nacimiento apostillado y legalizado.
- Partida de nacimiento del progenitor o abuelo español, si se alega origen.
- Certificado de antecedentes penales del país de residencia.
- Prueba de domicilio y, cuando corresponda, historial de empadronamiento.
- Diplomas oficiales de español (DELE) para quienes no lo tienen como lengua materna, aunque los hispanohablantes suelen quedar exentos.
El visado como paso previo
Muchos aspirantes confunden nacionalidad y visado. El visado es el permiso inicial de entrada: se tramita en el consulado español del país de origen y define si la estancia será por estudios, trabajo, reagrupación familiar o residencia no lucrativa. Sin una residencia legal sostenida durante los dos años exigidos, la solicitud de nacionalidad no prospera.
Los ciudadanos paraguayos y argentinos suelen obtener respuesta consular en pocas semanas si presentan la documentación completa, aunque los tiempos varían según el consulado y la carga de expedientes.
Plazos y errores frecuentes
La tramitación de la nacionalidad por residencia puede dilatarse entre uno y tres años en los registros civiles más saturados. Un error habitual consiste en presentar el expediente con el empadronamiento discontinuo o con certificados caducados. Otro fallo recurrente es no verificar la vigencia de las apostillas: una partida emitida hace meses puede requerir actualización.
También genera rechazos la falta de coherencia entre los datos del pasaporte y los del acta de nacimiento, especialmente cuando existen correcciones posteriores sin constancia legal.
Doble nacionalidad: qué ocurre
España permite conservar la nacionalidad de origen a los iberoamericanos que la obtienen, algo que no sucede con todos los países. Argentina y Paraguay admiten la doble nacionalidad con España, de modo que el interesado puede mantener ambos pasaportes sin renunciar a ninguno. Este detalle resulta clave para quienes viajan con frecuencia o mantienen propiedades en su país natal.
Antes de iniciar el trámite, conviene revisar el estado civil, el nombre exacto que figura en los registros y los apellidos compuestos, ya que cualquier discrepancia retrasa meses la resolución final.