Post actualizado el día octubre 31, 2026 by DeiviSanzPlay
La relación entre un ovni y apagones eléctricos suele sonar a tertulia de madrugada, pero hay casos domésticos donde la cosa se vuelve incómoda. Me contaron hace tiempo lo que pasó en el taller de un conocido, un electricista que montó un pequeño observatorio amateur en la azotea de su nave industrial. La idea era simple: una cámara con visión nocturna apuntando al cielo, un portátil viejo y una regleta con enchufes para la cámara, el router y una lámpara de trabajo. Nada del otro mundo.
Una noche de julio, mientras revisaba unas facturas, la cámara captó una luz que se movía en zigzag sobre el polígono. El vídeo se guardó, lo compartió con unos amigos y, a los tres días, medio barrio le preguntaba si había visto un ovni y apagones eléctricos en la misma noche. Porque sí, en su calle se fue la luz dos veces esa semana. La asociación era inevitable.
El problema real: una regleta cargada y un transformador viejo
Lo que salió mal no fue el avistamiento. Fue la instalación. El electricista había enchufado la cámara, el portátil, un foco led de 50 vatios y un calentador pequeño a la misma regleta de cuatro tomas, sin protección diferencial dedicada. El transformador del polígono, de los años ochenta, ya venía dando avisos con caídas de tensión en verano. La combinación de una carga mal distribuida y una red saturada provocó los microcortes que él mismo atribuyó, en broma, al platillo volante.
Este es el patrón habitual en la mayoría de casos domésticos donde se mezclan avistamientos y cortes de luz. La gente ve algo raro en el cielo, recuerda que esa noche hubo un apagón y une los puntos. Casi nunca hay relación causal. Pero la coincidencia es tan potente que se convierte en relato.
Qué pasa cuando la instalación no está pensada para observación nocturna
Montar una cámara de vigilancia o un equipo de grabación astronómica en casa exige algo más que una regleta. Las cámaras con infrarrojos consumen de forma estable, los discos externos arrancan con picos de corriente y los focos led baratos meten ruido en la línea. Si a eso le sumas una instalación antigua sin toma de tierra correcta, los apagones parciales o los saltos del diferencial aparecen sin necesidad de ningún ovni.
En el caso del taller, el fallo concreto fue una regleta de mala calidad con el cable pelado junto a la toma. El electricista lo descubrió al revisar el cuadro después del segundo corte. La cámara había grabado el supuesto ovni y, minutos después, el diferencial saltó por una derivación. El vídeo se hizo viral en el grupo de WhatsApp del polígono. La regleta, nadie la miró.
Limitaciones y lo que no funciona
Buscar una explicación eléctrica a todos los avistamientos es tan ingenuo como atribuir cualquier apagón a un ovni. Hay fenómenos atmosféricos, globos, drones y reflejos que no explican los cortes de luz. Y hay apagones programados por la compañía que coinciden con una noche de observación y alimentan la leyenda. Lo que no funciona es culpar al cielo de una instalación deficiente.
Tampoco sirve de nada instalar un SAI doméstico si la toma de tierra no está en condiciones. El SAI protege frente a cortes breves, no frente a una derivación. Y si el problema es la red del polígono, ni el mejor equipo de grabación evita el parpadeo de las luces.
Una rutina sencilla para separar el mito del mantenimiento
Antes de grabarte un vídeo hablando de un ovni y apagones eléctricos en tu casa, revisa tres cosas: la carga de cada regleta, el estado del cuadro eléctrico y si tu compañía registró cortes esa noche. Con eso descartas la mayoría de sustos. El resto, si queda algo, ya es otro tema.
Y si te pasa como a mi conocido, acepta la parte aburrida: cambiar la regleta, llamar a un electricista y guardar el vídeo como anécdota. La noche del polígono sigue dando conversación, pero el diferencial ya no salta.
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Publicado el 31 de October de 2026. Última revisión: 31 de October de 2026.