Equinodermos

Equinodermos: lo que 2026 revela y nadie te contó

Post actualizado el día October 17, 2026 by DeiviSanzPlay

Los equinodermos son animales marinos que pertenecen al filo Echinodermata. Si has visto una estrella de mar en una poza o un erizo pegado a una roca, ya has visto un equinodermo. Pero lo que mucha gente no sabe es que estos bichos son mucho más raros y fascinantes de lo que parecen. Su simetría radial, su esqueleto calcáreo y su sistema vascular acuífero los convierten en un grupo único dentro del reino animal.

La palabra “equinodermo” viene del griego y significa “piel espinosa”. Y no es casualidad: todos los equinodermos tienen algún tipo de espina o protuberancia calcárea en la piel. No hay excepciones. Eso sí, la forma y el tamaño cambian muchísimo de una especie a otra.

Qué son los equinodermos exactamente

Los equinodermos son invertebrados marinos exclusivamente. No hay ni una sola especie de equinodermo que viva en agua dulce o en tierra firme. Todos, sin excepción, necesitan agua salada para sobrevivir. Esto los convierte en un grupo muy específico dentro de los ecosistemas marinos.

Una de las cosas que más llama la atención de los equinodermos es su simetría radial. Cuando son larvas tienen simetría bilateral, como casi todos los animales. Pero al crecer, muchos adoptan una simetría pentarradial, es decir, organizada en cinco partes alrededor de un centro. Por eso las estrellas de mar tienen cinco brazos (aunque algunas especies pueden tener más).

Otra característica clave es su esqueleto interno. Está hecho de carbonato de calcio y se forma dentro de la piel, no por fuera como el de los cangrejos. Eso les da una consistencia dura pero flexible, que les permite moverse y defenderse sin ser completamente rígidos.

El sistema vascular acuífero es quizá su rasgo más exclusivo. Se trata de una red de canales llenos de agua de mar que recorre todo su cuerpo. A través de esos canales, los equinodermos bombean agua para mover unos pequeños pies tubulares que funcionan como ventosas. Gracias a esto pueden desplazarse, agarrarse a las rocas y manipular alimento.

Tipos de equinodermos más comunes

Dentro del filo Echinodermata hay cinco clases principales. Conocerlas ayuda a entender la diversidad de estos animales:

  • Asteroideos: las estrellas de mar. Tienen cinco brazos (o más) y son depredadoras o carroñeras.
  • Equinoideos: los erizos de mar. Tienen cuerpo redondeado y espinas largas. Se alimentan de algas y materia orgánica.
  • Holoturoideos: los pepinos de mar. Tienen cuerpo alargado y blando. Son detritívoros, comen sedimentos y reciclan nutrientes.
  • Ofiuroideos: las ofiuras. Parecidas a las estrellas pero con brazos más delgados y flexibles. Son muy rápidas.
  • Crinoideos: los lirios de mar. Tienen brazos plumosos y suelen vivir fijos al fondo o flotando.

Cada uno de estos tipos de equinodermos tiene un papel distinto en el ecosistema. No son lo mismo ni en alimentación ni en comportamiento. Por eso es un error meterlos a todos en el mismo saco cuando se habla de su función ecológica.

Dónde viven los equinodermos

Los equinodermos se encuentran en todos los océanos del mundo. Desde la zona intermareal, esa franja que queda al descubierto cuando baja la marea, hasta las fosas abisales a más de 8.000 metros de profundidad. Son capaces de colonizar hábitats muy distintos: arrecifes de coral, fondos arenosos, praderas de posidonia, rocas volcánicas e incluso zonas polares.

La mayoría prefiere el lecho marino. No suelen nadar largas distancias, aunque algunas estrellas y ofiuras pueden desplazarse con cierta soltura. Los crinoideos, en cambio, se quedan fijos al sustrato durante casi toda su vida.

Un dato curioso: los equinodermos no toleran bien los cambios bruscos de salinidad. Por eso no los encontrarás en desembocaduras de ríos ni en zonas con mucha aportación de agua dulce. Necesitan un ambiente marino estable.

Cómo se alimentan los equinodermos

La alimentación de los equinodermos es muy variada. Hay especies herbívoras, carnívoras, detritívoras y filtradoras. Depende mucho del grupo y del entorno.

Las estrellas de mar suelen ser depredadoras. Algunas, como la estrella corona de espinas, se comen los corales vivos. Otras atacan bivalvos: abren la concha con sus brazos y sacan el estómago por la boca para digerir la presa dentro de su propia concha. Suena brutal, pero es así.

Los erizos de mar son principalmente herbívoros. Raspan las algas del sustrato con un aparato bucal llamado linterna de Aristóteles, que tiene cinco dientes calcáreos. Es una estructura tan compleja que ha sido estudiada por ingenieros.

Los pepinos de mar comen sedimento y filtran la materia orgánica que contiene. Por eso se les considera auténticos recicladores del fondo marino. Un solo pepino puede procesar varios kilos de sedimento al año.

Las ofiuras combinan la depredación con el carroñeo y el filtrado. Son oportunistas y se adaptan a lo que haya disponible.

Reproducción de los equinodermos

La mayoría de los equinodermos se reproduce sexualmente. Liberan gametos al agua y la fecundación ocurre fuera del cuerpo. Esto se llama fecundación externa. El problema es que muchos gametos se pierden, así que producen cantidades enormes para asegurar que algunos sobrevivan.

Algunas especies, como ciertas estrellas de mar, pueden reproducirse de forma asexual por fisión. Es decir, se parten en dos y cada mitad regenera la parte que le falta. También existe la regeneración de brazos perdidos, que no es reproducción pero sí una forma de supervivencia muy eficaz.

Los ciclos reproductivos suelen estar ligados a la temperatura del agua y a la disponibilidad de alimento. En zonas templadas, muchas especies se reproducen en primavera o verano, cuando hay más fitoplancton.

Importancia ecológica de los equinodermos marinos

Los equinodermos marinos no son solo animales curiosos. Son piezas clave en el funcionamiento de los océanos. Su rol ecológico es enorme y a menudo subestimado.

Los erizos de mar controlan el crecimiento de algas en los arrecifes. Si desaparecen, las algas pueden cubrir los corales y ahogarlos. Pero si se pasan de población, se comen el coral vivo y destruyen el arrecife. Es un equilibrio delicado.

Los pepinos de mar reciclan nutrientes y remueven el sedimento. Eso oxigena el fondo y facilita la vida de otros organismos. En zonas donde se han sobreexplotado, el fondo marino se vuelve más pobre.

Las estrellas de mar regulan poblaciones de bivalvos y otros invertebrados. Sin ellas, algunas especies se multiplicarían sin control.

Además, los equinodermos son sensibles a cambios en la temperatura del agua, la acidificación y la contaminación. Por eso se usan como bioindicadores del estado de los océanos. Si desaparecen de una zona, algo va mal.

Curiosidades que poca gente conoce

Los equinodermos no tienen cerebro. Su sistema nervioso es un anillo nervioso alrededor de la boca, sin centro de control. Aun así, pueden coordinar movimientos complejos.

Algunos erizos pueden vivir más de 200 años. Y no muestran signos claros de envejecimiento. Se están estudiando para entender mejor el proceso de senescencia.

Las estrellas de mar pueden regenerar un brazo entero en cuestión de meses. Algunas incluso regeneran el disco central si queda un trozo de brazo con parte del disco.

Los pepinos de mar tienen un mecanismo de defensa asombroso: expulsan sus órganos internos por el ano para distraer al depredador y luego los regeneran. No es broma.

Por qué hay que protegerlos

La contaminación, la pesca excesiva y el cambio climático están afectando a muchas poblaciones de equinodermos. Los erizos se recolectan para consumo humano en varias partes del mundo. Los pepinos de mar son un manjar en Asia y su pesca ha diezmado poblaciones enteras.

Protegerlos no es solo una cuestión de conservar especies bonitas. Es mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos. Sin equinodermos, los arrecifes se degradan, los fondos pierden fertilidad y la cadena alimentaria se desestabiliza.

Entender qué son los equinodermos y qué hacen es el primer paso para valorarlos. No son solo estrellas y erizos de acuario. Son ingenieros del océano.