Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay
Cuando alguien me pregunta que puedo poner acerca de mi en un curriculum, casi siempre espera una lista de adjetivos: proactivo, responsable, dinámico. Y casi siempre le contesto lo mismo: ese es el mito que se repite en miles de plantillas y que, en la práctica, no dice nada a quien lee. Un reclutador que revisa cientos de CVs a la semana no extrae información útil de «soy una persona comprometida»; extrae información de un dato verificable.
La idea de que el apartado personal sirve para autorretratarse con virtudes genéricas circula porque es fácil de copiar. Pero no funciona. Y no funciona por una razón sencilla: no es comprobable. Cualquiera puede escribir que trabaja bien en equipo. Nadie puede escribir que redujo un proceso de facturación en un plazo concreto sin que eso se pueda contrastar en una entrevista.
El error de origen: confundir personalidad con evidencia
He visto CVs donde el bloque «sobre mí» ocupa seis líneas y no menciona ni un solo oficio, herramienta o resultado. Son currículums que se leen en voz alta y suenan bien, pero que no responden a la pregunta que realmente se hace el seleccionador: ¿esta persona ha hecho algo parecido a lo que necesitamos?
La alternativa no es eliminar el apartado, sino cambiarlo de naturaleza. En lugar de adjetivos, hechos. En lugar de «soy metódico», «gestioné el inventario de un almacén durante dos temporadas y reduje las roturas de stock revisando pedidos semanales». Lo segundo se puede preguntar en una entrevista; lo primero se olvida a los diez segundos.
Qué sí funciona cuando escribes sobre ti
Cuando alguien me enseña un borrador y me pide ayuda con qué poner sobre mí en el CV, suelo proponer tres filtros. El primero: ¿esto se puede comprobar? Si la respuesta es no, fuera. El segundo: ¿esto es relevante para el puesto? Si la respuesta es «da igual», fuera. El tercero: ¿esto lo podría escribir cualquier candidato? Si la respuesta es sí, hay que concretar.
Un ejemplo real que recuerdo: una persona que había trabajado en atención al público en una tienda de barrio escribió «atención al cliente». Le sugerí cambiar a «gestioné reclamaciones de devoluciones durante dos años y coordiné con el almacén los cambios de talla». No es una frase brillante, pero describe una tarea concreta que un responsable de tienda reconoce al instante.
Limitaciones: esto no funciona para todos los perfiles
Hay que decirlo claro: el enfoque de hechos verificables funciona mejor en perfiles con algo de recorrido. Para alguien que busca su primer empleo, sin experiencia formal, el apartado personal tiene otro papel: mostrar formación, proyectos, prácticas o motivación concreta por ese sector. Ahí sí cabe algo más narrativo, pero siempre anclado a algo tangible (un curso terminado, un trabajo voluntario, un proyecto propio).
Tampoco funciona si el sector es muy conservador y espera un formato clásico. En banca o en administración pública, un bloque personal demasiado informal puede restar. La regla general del mito (adjetivos vacíos) falla siempre; la regla de los hechos gana casi siempre, pero el tono hay que ajustarlo al contexto.
El mito que conviene enterrar
El mito dice que el CV es un autorretrato. En realidad es un documento de trabajo: alguien lo lee para decidir si te llama. Esa diferencia cambia todo lo que escribes acerca de ti. No estás contando quién eres en abstracto; estás dando pistas comprobables sobre lo que has hecho y lo que podrías hacer.
Si al revisar tu apartado personal no encuentras ni un verbo de acción ni un contexto concreto, no tienes un problema de redacción: tienes el mito instalado. Cámbialo por hechos y deja que la entrevista haga el resto. Ningún CV garantiza una llamada, pero uno que describe tareas reales tiene muchas más posibilidades de ser recordado que uno lleno de virtudes que nadie puede verificar.
Perfiles verificables: Sitio web
Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.