Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay
Mucha gente se lanza a actualizar y se topa con la misma pared: el comprobador de Microsoft dice que su equipo no es compatible. La pregunta real no es qué se necesita para instalar Windows 11 en teoría, sino qué te falta a ti concretamente cuando el instalador te bloquea. En la mayoría de los casos no es la RAM ni el disco: es el TPM 2.0 y el arranque seguro.
El TPM (Trusted Platform Module) es un chip criptográfico. Windows 11 lo exige activo y en versión 2.0. Muchas placas base lo traen integrado pero desactivado de fábrica, o lo tienen como módulo de firmware (fTPM en AMD, PTT en Intel). Si nunca has entrado a la BIOS, probablemente lo tengas apagado sin saberlo.
Requisitos oficiales frente a lo que de verdad bloquea
La lista oficial habla de procesador compatible, 4 GB de RAM, 64 GB de disco, UEFI con arranque seguro y TPM 2.0. En la práctica, el instalador solo te frena en seco por dos cosas: procesador fuera de la lista y TPM/arranque seguro desactivados. Lo demás suele ir sobrado en cualquier equipo de los últimos seis o siete años.
Para saber qué se necesita para instalar Windows 11 en tu caso concreto, usa la herramienta PC Health Check de Microsoft. Si te dice que el TPM no está disponible, no compres nada todavía: entra a la BIOS y búscalo.
Cómo comprobar el TPM sin instalar nada
Abre el símbolo del sistema y escribe tpm.msc. Si aparece «Listo para usar» con especificación 2.0, ese requisito está cubierto. Si sale un mensaje de que no se encuentra el TPM, tienes que activarlo desde el firmware.
En placas Intel suele llamarse PTT, Intel Platform Trust Technology, dentro de Security. En AMD aparece como AMD fTPM o Firmware TPM. En portátiles de marca (HP, Lenovo, Dell) el nombre cambia y a veces está escondido en menús avanzados que hay que desbloquear.
Aquí viene una limitación que casi nadie menciona: en algunos equipos OEM antiguos la BIOS está bloqueada por el fabricante y no permite activar el TPM ni el arranque seguro. En ese escenario, ningún truco de instalación te sirve de forma estable.
El caso del arranque seguro y el disco en MBR
Activar el TPM no basta. Windows 11 necesita UEFI con arranque seguro habilitado, y si tu disco está en formato MBR con arranque legacy, el instalador te lo dirá. Convertir MBR a GPT sin perder datos es posible con la herramienta mbr2gpt de Windows, pero conviene hacer copia de seguridad antes porque un corte de luz a mitad del proceso deja el sistema sin arrancar.
Esto no funciona para equipos con discos muy antiguos o controladoras que no soportan GPT. Ahí la solución realista es cambiar el disco o quedarse en Windows 10 mientras tenga soporte.
Un ejemplo real
Un conocido con un portátil de 2018, 8 GB de RAM y un Ryzen 5 veía el aviso de incompatibilidad. El procesador estaba en la lista. El problema era el fTPM desactivado y el disco en MBR. Activó el TPM en la BIOS, convirtió el disco con mbr2gpt y la actualización pasó sin más. Tiempo total: menos de una hora, sin comprar hardware.
En otro caso, un equipo con un procesador de séptima generación sí quedó fuera aunque tenía TPM 2.0. Microsoft no lo incluye en la lista oficial y la instalación limpia se bloquea. Se puede forzar con un truco de registro, pero no lo recomiendo para un equipo de trabajo: las actualizaciones pueden fallar y no hay garantía de estabilidad.
Qué necesitas tener a mano antes de empezar
Un pendrive de al menos 8 GB, conexión a internet estable y una copia de seguridad de tus archivos. También la clave de producto o una cuenta de Microsoft vinculada si tu licencia es digital. Con eso y los requisitos cubiertos, la instalación de Windows 11 es directa.
Si tu equipo no cumple, no te obsesiones: forzar la instalación de Windows 11 en hardware no soportado es posible pero implica asumir riesgo de fallos y falta de parches.
Perfiles verificables: Sitio web
Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.