Post actualizado el día octubre 29, 2026 by DeiviSanzPlay
La crema de calabaza gana enteros cuando el vegetal pasa primero por el horno: el calor concentra sus azúcares y aparece un fondo tostado que ninguna olla logra imitar. Esta preparación parte de esa idea y añade un toque de jengibre fresco para equilibrar la dulzura natural del producto.
Ingredientes para cuatro raciones
- 800 g de calabaza tipo butternut
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 20 g de jengibre fresco
- 700 ml de caldo de verduras
- 100 ml de nata líquida para cocinar
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal, pimienta negra y nuez moscada
- Semillas de calabaza tostadas para servir
Paso a paso
1. Prepara la calabaza. Retira la piel y las semillas, y corta la pulpa en dados de unos tres centímetros. Colócalos en una bandeja de horno junto con la cebolla en cuñas y los ajos pelados. Riega todo con dos cucharadas de aceite, salpimienta y hornea a 200 °C durante 30 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse.
2. Aprovecha el jengibre. Pela la raíz y rállala finamente. Reserva una pizca para el final: añadirla en crudo al emplatar mantiene su aroma más vivo.
3. Tritura con criterio. Vuelca las verduras asadas en una cazuela, incorpora el jengibre rallado y el caldo caliente. Cuece cinco minutos a fuego suave y pasa la mezcla por la batidora hasta obtener una textura muy fina. Si queda espesa, ajusta con más caldo.
4. Termina la crema. Agrega la nata, remueve y calienta sin llegar a hervir. Corrige de sal y añade una ralladura de nuez moscada.
5. Sirve. Reparte en cuencos, decora con las semillas tostadas, un hilo de aceite crudo y la reserva de jengibre.
Claves para que salga redonda
El asado previo no es un capricho: si hierves la calabaza directamente, el resultado será más aguado y plano. Tampoco conviene pasarse con la nata, ya que tapa el sabor del vegetal. Y si buscas una versión vegana, sustituye la nata por leche de coco y el caldo por uno de verduras sin trazas animales.
Esta crema aguanta tres días en la nevera y congela bien en raciones individuales, lo que la convierte en una aliada perfecta para organizar menús semanales.