Cocina y Recetas

Crema de calabaza asada y jengibre sin nata (2026)

Post actualizado el día octubre 29, 2026 by DeiviSanzPlay

Cuando el otoño llena el mercado de calabazas de cáscara dura, pocas preparaciones resultan tan reconfortantes como una crema sedosa que combina el dulzor natural del vegetal con un toque cálido de jengibre. Esta receta prescinde de la nata y apuesta por el contraste entre lo dulce y lo picante, logrando un plato ligero pero con cuerpo.

Ingredientes para cuatro raciones

  • 800 g de calabaza (variedad butternut o cacahuete)
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo
  • Un trozo de jengibre fresco de unos 3 cm
  • 600 ml de caldo de verduras
  • 200 ml de leche de coco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina, pimienta negra y una pizca de nuez moscada
  • Semillas de calabaza tostadas y cebollino para servir

Paso a paso

Precalienta el horno a 200 °C. Corta la calabaza en dados de unos tres centímetros, sin pelar si la variedad es de piel fina. Extiéndela en una bandeja junto con la cebolla troceada en cuartos y los ajos enteros con su piel. Riega todo con una cucharada de aceite, salpimienta y hornea durante 30 minutos, hasta que los bordes empiecen a caramelizarse.

Mientras tanto, pela y ralla el jengibre. Calienta el resto del aceite en una olla amplia y sofríe el jengibre apenas 30 segundos, lo justo para liberar su aroma sin que amargue. Incorpora las verduras asadas —retira la piel del ajo antes—, remueve y cubre con el caldo caliente. Deja hervir a fuego suave diez minutos para que los sabores se integren.

Retira del fuego y tritura con batidora de mano hasta obtener una textura completamente lisa. Añade la leche de coco, vuelve a batir y ajusta de sal. Si queda demasiado espesa, corrige con un poco más de caldo. Sirve bien caliente con semillas de calabaza tostadas y cebollino picado.

Claves para que salga perfecta

Asar la calabaza en lugar de cocerla concentra sus azúcares y aporta un fondo tostado que ninguna olla logra. No obstante, vigila el tiempo: si los dados se secan demasiado, la crema perderá suavidad. El jengibre debe ser un matiz, no el protagonista, así que respeta la cantidad indicada la primera vez y ajústala según tu paladar.

Esta preparación aguanta tres días en nevera y congela bien en raciones individuales. Al recalentarla, añade un chorrito de agua o caldo porque tiende a espesar. Para una versión más contundente, incorpora unas tiras de panceta crujiente o unos picatostes de pan de masa madre.