Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay
Hay un momento muy concreto en el que necesitas saber cual es mi ip publica y no vale cualquier respuesta: acabas de montar un servidor casero, un familiar intenta conectarse a tu equipo desde otra ciudad o una web te bloquea y quieres comprobar si el problema viene de tu dirección. En ese instante, abrir el navegador y buscar «mi ip» resuelve el 90% de los casos, pero el 10% restante es donde la gente se atasca de verdad.
La IP pública es la dirección que tu operador asigna al punto de salida de tu conexión hacia internet. No es la del ordenador, no es la del móvil y casi nunca coincide con la que aparece en la configuración de red de Windows o del router. Esa confusión es la causa número uno de que alguien crea que su IP pública es 192.168.1.33 y se pase media tarde intentando abrir un puerto con esa dirección.
La vía rápida y la vía que de verdad te sirve
Para consultarla al vuelo, cualquier buscador o sitio tipo whatismyip funciona. También puedes teclear en una terminal curl ifconfig.me si tienes Linux o macOS, o usar nslookup myip.opendns.com resolver1.opendns.com en Windows. Son comandos que devuelven la dirección tal cual la ve el exterior, sin capas intermedias.
El problema aparece cuando el resultado no es el que esperabas. Muchos operadores españoles y latinoamericanos han migrado a CG-NAT: comparten una misma IP pública entre cientos de clientes. Si al consultar tu dirección ves algo del rango 100.64.0.0/10, estás detrás de una traducción de direcciones del operador y no tienes IP pública propia. Abrir puertos, montar un servidor de juegos o acceder a tu NAS desde fuera no va a funcionar con esa configuración, por mucho que reinicies el router.
Comprobarlo es sencillo: compara la IP que te devuelve el navegador con la que aparece en el panel de administración del router, en la sección WAN. Si coinciden, tienes dirección propia. Si la del router es 100.x.x.x o una 10.x.x.x, estás compartido. En ese caso, la solución pasa por pedir al operador una IP fija (algunos la cobran aparte) o usar servicios de túnel como Tailscale o Cloudflare Tunnel, que evitan el problema por completo.
Por qué tu IP pública cambia y cómo fijarla
La mayoría de conexiones domésticas usan IP dinámica: el operador te la presta y puede cambiarla tras un reinicio del router, una avería o cada cierto tiempo. Eso rompe cualquier configuración que dependa de una dirección concreta. Si necesitas estabilidad, la IP fija es la vía limpia, aunque no todos los operadores la ofrecen a particulares y cuando lo hacen suele implicar coste adicional.
Una alternativa intermedia es un servicio de DNS dinámico (DynDNS, No-IP y similares): mantienes un nombre de dominio apuntando a tu IP y el router actualiza el registro cuando cambia. No es una IP fija, pero resuelve el caso práctico de acceder a tu equipo desde fuera sin memorizar números.
Lo que esta consulta no te dice
Saber tu IP pública no revela tu ubicación exacta. Las bases de datos de geolocalización sitúan la dirección a nivel de ciudad o provincia, y con frecuencia se equivocan porque el operador enruta el tráfico por nodos regionales. Tampoco sirve para saber si alguien te está espiando ni para identificar a un visitante de tu web: para eso necesitas los registros del servidor, no la IP de tu propia conexión.
Y un matiz que mucha gente pasa por alto: si usas una VPN, la IP que verás en el navegador será la del servidor VPN, no la de tu operador. Para comprobar tu dirección real tendrás que desconectar la VPN o consultarla desde el router. Es un detalle tonto que provoca más de un dolor de cabeza cuando alguien intenta diagnosticar un bloqueo geográfico y no entiende por qué su IP aparece en otro país.
En resumen: consulta la dirección desde fuera, compárala con la del router y desconfía si empieza por 100. Esa comparación es la que separa una respuesta útil de un callejón sin salida.
Perfiles verificables: Sitio web
Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.