Los ciudadanos extranjeros comunitarios pueden empadronarse presentando su pasaporte o documento de identidad de su país y el certificado de registro de ciudadano de la UE. Para los extracomunitarios, necesitan su tarjeta de residencia en vigor junto con el justificante de domicilio. En ambos casos, el proceso es similar al de los ciudadanos españoles.
La particularidad para extranjeros es que algunos ayuntamientos pueden solicitar documentación adicional como el contrato de arrendamiento firmado o incluso que acuda el propietario de la vivienda para confirmar la residencia. Quienes han pasado por este proceso recomiendan contactar previamente con el ayuntamiento para conocer sus requisitos específicos.
El empadronamiento es especialmente crucial para los extranjeros porque es necesario para solicitar la tarjeta sanitaria, matricularse en educación reglada, y en el caso de extracomunitarios, para renovar su autorización de residencia. Los foros de expatriados suelen tener guías detalladas por municipios que facilitan enormemente este trámite.