La declaración de la renta es uno de los trámites que más quebraderos de cabeza genera, pero evitar estos errores comunes puede ahorrarte importantes disgustos. El primero: no verificar que todos tus datos personales y familiares están actualizados en Hacienda. Un cambio de custodia no registrado o un nuevo dependiente pueden alterar significativamente el resultado.
El segundo error frecuente es olvidar declarar ingresos irregulares como trabajos esporádicos, alquileres ocasionales o ventas de bienes. Hacienda tiene acceso a mucha más información de la que imaginas y las discrepancias suelen detectarse años después, con intereses incluidos.
El tercer fallo que cometen muchos contribuyentes es no aprovechar todas las deducciones autonómicas a las que tienen derecho. Cada comunidad ofrece beneficios diferentes por vivienda habitual, alquiler, familia numerosa o inversiones en rehabilitación energética. Revisar la web de tu comunidad autónoma antes de presentar la declaración puede suponer un ahorro significativo.