Esas pensiones que llaman no contributivas son como un salvavidas oxidado pero aún funcional que el Estado tira a quienes se están hundiendo. No las pides por lo que hiciste (cotizar), sino por lo que no tienes: recursos. Las contributivas son un sueldo diferido; estas son un reconocimiento de que has caído en la última red de protección.
En 2026, ese salvavidas flota un poco más. La cantidad íntegra anual pasa a 8.803,20 euros, que si lo divides son 628,8 euros al mes en 14 pagas. La subida es del 11,4%, muy por encima del IPC. No es generosidad, es un intento político de acercar este mínimo al umbral de la pobreza, que las mantuvo en la miseria durante años.
? Quién puede agarrarse a este salvavidas
Hay dos caminos para llegar hasta él, y en ambos te examinan con lupa:
| Tipo de Pensión | Edad | Residencia en España | Otros Requisitos Clave |
|---|---|---|---|
| Por Jubilación | 65 años o más | 10 años entre los 16 y la edad de jubilación (2 últimos consecutivos) | Sin derecho a pensión contributiva |
| Por Invalidez | Entre 18 y 65 años | 5 años (los 2 últimos consecutivos) | Discapacidad ≥ 65% reconocida |
Pero el requisito de verdad, el que corta el bacalao, es la falta de recursos. No es solo lo que tú tengas. Es el «patrimonio familiar» lo que miran.
- Si vives solo, no puedes tener ingresos personales superiores a esos 8.803,20 euros anuales.
- Si vives con familia (cónyuge, padres, hijos, hermanos…), se suman todos los ingresos del hogar. Hay tablas complejas que establecen un límite según los miembros. Por ejemplo, para dos personas el límite puede ser 14.965,44 €/año, y sube si hay un discapacitado que necesita ayuda.
Es un cálculo frío. Si tu hijo adulto sin trabajo vive contigo, sus (falta de) ingresos te pueden ayudar a cumplir el límite. Si trabaja y gana algo, pueden quitarte la pensión. Hacen de tu vida privada un asunto público.
? Cuánto acaba llegando realmente a tu bolsillo
La cifra de 628,8 euros mensuales es la teórica, la «íntegra». Pero luego aplican tijeras:
- Por tus otros ingresos: Si tienes alguna renta propia (una mini-renta vitalicia, unos alquileres ínfimos), a la pensión íntegra se le resta todo lo que supere el 35% de 8.803,20 euros (es decir, 3.081,12 €).
- Por los ingresos de tu casa: Si la suma de lo que entra en el hogar (pensiones + otros ingresos) supera el límite de la tabla, te recortan la pensión para no pasarte.
- Mínimo de supervivencia: Tras todos los recortes, por ley no te pueden dejar con menos del 25% de la cuantía íntegra. En 2026, ese suelo son 2.200,80 euros al año (157,20 €/mes). Una miseria, pero es lo último que cede el Estado.
- Varios perceptores en casa: Si dos personas en la misma casa tienen derecho (por ejemplo, dos hermanos mayores), no cobran dos veces 628,8 €. La fórmula es compleja y el resultado es menos para cada uno: 534,48 €/mes para dos, 503,04 €/mes para tres. La solidaridad familiar se paga con descuento.
La única mejora real es un complemento del 50% para pensionistas de invalidez con grado igual o superior al 75% que necesiten asistencia continua. Eso eleva la mensualidad hasta 943,20 euros. Es un reconocimiento tácito de que ni con el doble es suficiente para vivir con una gran dependencia.
⚠️ Lo que no te suelen decir claramente
- Es incompatible con casi todo: No puedes cobrar una no contributiva de jubilación y otra de invalidez a la vez. Tampoco con otras ayudas como el Ingreso Mínimo Vital en su modalidad más básica. Es una elección forzosa entre subsidios.
- Vigilancia constante: No es un derecho que consigues y olvidas. Tienes la obligación de comunicar cualquier cambio en tus ingresos, en quién vive contigo o en tu estado civil en un plazo de 30 días. Si te pagan de más por no avisar, tendrás que devolverlo todo desde que cambió tu situación.
- La gestión es autonómica: No vas a la Seguridad Social. Depende de los servicios sociales de tu comunidad autónoma (o del IMSERSO en Ceuta y Melilla). Los criterios de examen de la «unidad económica» pueden tener matices según dónde vivas.
- No es un trampolín, es un colchón roto: Está diseñada para mantenerte en el umbral de la pobreza, no para salir de él. Cualquier intento de mejorar tu situación (un trabajo esporádico, una pequeña herencia) puede hacer que te la retiren. Te atrapa en la precariedad.
El sistema te trata como a un menor de edad económica. Asume que no tienes, ni debes tener, control sobre tu vida financiera o familiar. Es un dinero que viene con una auditoría vital adjunta.