El empadronamiento es mucho más que un simple papel: es tu pasaporte ciudadano. Sin él, no puedes acceder a la sanidad pública, solicitar ayudas sociales, matricular a tus hijos en el colegio ni votar en las elecciones municipales. Lo que pocos saben es que al empadronarte estás contribuyendo a que tu municipio reciba más fondos estatales, ya que las transferencias se calculan en base al número de habitantes registrados.
El proceso es sorprendentemente simple: solo necesitas presentar tu DNI o pasaporte y un justificante de domicilio como una factura de luz o el contrato de alquiler. Si eres extranjero, deberás aportar además tu tarjeta de residencia en vigor. El trámite es gratuito y en la mayoría de municipios puedes hacerlo online con certificado digital.
El error más común es no actualizarlo al cambiar de domicilio. Esto puede causarte problemas inesperados, desde multas de tráfico que llegan a la dirección equivocada hasta dificultades para recibir notificaciones judiciales importantes. Usuarios recomiendan revisar tu situación en el padrón al menos una vez al año.