Comprar una vivienda implica una cascada de trámites que deben realizarse en un orden específico para evitar problemas. Lo primero es verificar que la propiedad está libre de cargas solicitando una nota simple en el Registro de la Propiedad. Este documento, que cuesta menos de 10 euros, te revelará si existen embargos, hipotecas o anotaciones que podrían complicar la compra.
El segundo trámite crucial es el contrato de arras, que debe incluir cláusulas claras sobre lo que sucede si alguna de las partes incumple el acuerdo. Muchos compradores novatos no saben que existen dos tipos de arras (penitenciales y confirmatorias) con implicaciones jurídicas muy diferentes.
Después de la firma de escrituras, es esencial inscribir la propiedad en el Registro de la Propiedad y realizar el cambio de titularidad en el Catastro. Estos trámites, aunque no son estrictamente obligatorios, protegen tus derechos como propietario y evitan problemas futuros. Los nuevos dueños deben también actualizar inmediatamente los suministros básicos y el empadronamiento.