La puesta en marcha de una actividad económica implica una secuencia administrativa precisa. Comienza con la solicitud del nombre comercial en el Registro Mercantil Central para obtener la certificación negativa de denominación social. Posteriormente, se formaliza la escritura de constitución ante notario, que establece los estatutos de la empresa.
El alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) en el ayuntamiento correspondiente y la inscripción en el censo de empresarios de Hacienda son trámites fundamentales. Según la actividad, pueden requerirse licencias municipales específicas y autorizaciones sanitarias o ambientales. emprendedores experimentados recomiendan contratar un asesor gestor para evitar omisiones.
La afiliación a la Seguridad Social como trabajador autónomo y la contratación de los seguros obligatorios completan los trámites iniciales. Los foros de emprendedores destacan la importancia de verificar los requisitos específicos de cada comunidad autónoma, pues existen variaciones significativas en plazos y documentación requerida.