Trucos y Configuración de Windows

Windows 10 como instalar: el lío de mi vecino con el USB

Post actualizado el día noviembre 1, 2026 by DeiviSanzPlay

La semana pasada mi vecino me llamó porque llevaba dos tardes intentando averiguar windows 10 como instalar en un portátil viejo que había rescatado del armario. Había descargado el archivo del medio de instalación, lo había metido en un pendrive y, al arrancar, la pantalla se quedaba en negro con un cursor parpadeando. Su caso no es raro: el problema casi nunca está en el sistema operativo, sino en cómo se prepara el soporte de arranque.

Él había copiado el archivo ISO al USB como si fuera una película. Ese es el primer error. Para instalar Windows 10 desde cero, el pendrive tiene que estar formateado y configurado como dispositivo de arranque, no basta con arrastrar el archivo. La herramienta oficial de Microsoft, la Media Creation Tool, hace ese trabajo, aunque a veces falla si el USB tiene sectores dañados o si el puerto es USB 3.0 y el equipo antiguo no lo reconoce en el arranque.

El detalle que nadie lee: la BIOS y el modo de arranque

Cuando ya tenía el USB bien creado, el portátil seguía sin arrancar desde él. Entramos en la BIOS y ahí estaba la clave: el equipo estaba en modo Legacy y el USB se había creado en UEFI. Cambiamos el orden de arranque y desactivamos el arranque seguro. Con eso, la instalación de Windows 10 por USB empezó a funcionar.

Este paso es el que más consultas genera en foros, porque no hay un menú universal: cada fabricante usa una tecla distinta para entrar en la BIOS (F2, F12, Supr, Esc). En equipos con Windows 10 preinstalado, además, conviene comprobar si el disco está en formato GPT o MBR, porque una instalación en el modo equivocado puede dejar el equipo sin arranque dual.

Hay un límite claro: si el portátil tiene menos de 2 GB de RAM o un procesador muy antiguo, la instalación puede completarse pero el rendimiento será penoso. Windows 10 pide 2 GB para 64 bits, y en la práctica con 4 GB va justo. Para equipos de 2010 o anteriores, una distribución ligera de Linux suele ser mejor decisión que forzar el sistema.

Qué salió mal después: la licencia y los drivers

La instalación terminó, pero al reiniciar el portátil no había WiFi. Mi vecino se quedó sin red y sin poder descargar los controladores. Ese es un fallo clásico: Windows 10 no siempre incluye los drivers de las tarjetas de red antiguas. La solución fue descargar los drivers desde otro equipo y pasarlos por USB. Si el equipo tiene lector de DVD, también se puede usar el disco de utilidades del fabricante.

Sobre la licencia, hay que ser honesto: una instalación limpia de Windows 10 sin clave funciona en modo limitado, con la marca de agua y sin personalización. Si el equipo tenía una licencia OEM vinculada a la placa, la activación suele ser automática al conectar a internet. Si no, hay que comprar una clave. No hay atajos legales para evitar ese paso.

Para quien se pregunte cómo instalar Windows 10 en un equipo con datos importantes, mi consejo es hacer copia de seguridad antes de tocar nada. Durante el proceso se borra el disco seleccionado. Y si el equipo tiene dual boot con Linux, hay que revisar el orden de arranque GRUB después, porque Windows tiende a sobrescribirlo.

Una alternativa más sencilla si no hay USB

Existe la opción de instalar Windows 10 desde la propia interfaz, usando la herramienta de actualización, pero solo sirve si el sistema actual arranca y tiene espacio suficiente. En equipos que no arrancan, el USB es el camino. También hay quien usa un DVD, aunque hoy casi ningún portátil lleva lector.

Mi vecino terminó con el portátil funcionando, pero tardó tres días por no revisar el modo de arranque. La lección: antes de instalar, comprobar la BIOS, el formato del USB y los drivers de red. Con eso, el proceso de instalación de Windows 10 desde USB se resuelve en una tarde.


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Publicado el 1 de November de 2026. Última revisión: 1 de November de 2026.