Preguntas y Respuestas

Dentición del bebé: los primeros dientes salen antes de lo que crees

Post actualizado el día octubre 16, 2026 by DeiviSanzPlay

Cuando tu bebé empieza a morderlo todo y babea como un grifo, ya te hueles lo que viene: los primeros dientes están asomando. La dentición del bebé es una etapa que pilla por sorpresa a muchos padres primerizos, sobre todo porque nadie te avisa de que los dientes ya están formados en las encías desde antes de nacer. Sí, has leído bien: los dientes de leche se empiezan a formar durante el embarazo, alrededor de la sexta semana de gestación. Lo que ocurre es que no se ven hasta meses después.

El momento exacto en que aparecen los primeros dientes varía muchísimo. La media está entre los 4 y los 7 meses, pero conozco bebés que han sacado su primer incisivo a los 3 meses y otros que han cumplido el año con la sonrisa todavía desdentada. Y en ambos casos, todo normal. La erupción dental en bebés no sigue un calendario militar, así que no te agobies si el tuyo va a su ritmo.

¿Cuándo salen los primeros dientes? El orden que casi nadie te cuenta

Aunque cada crío es un mundo, lo habitual es que el primer diente del bebé sea uno de los dos incisivos centrales inferiores. Es decir, los dos de abajo del centro. Después suelen aparecer los incisivos centrales superiores, luego los laterales (tanto arriba como abajo) y más tarde los primeros molares, los colmillos y los segundos molares. Este proceso se alarga hasta los 2 o 3 años, cuando ya tiene la dentición de leche completa: 20 piezas en total.

Hay una excepción curiosa y que asusta a algunos padres: los dientes natales. Son dientes que ya están presentes al nacer. No son frecuentes (afectan a 1 de cada 2.000-3.000 nacimientos), pero existen. En estos casos, conviene revisarlos con el pediatra porque a veces hay que extraerlos si están flojos y suponen un riesgo de atragantamiento.

Síntomas de la dentición: lo que es normal y lo que no

El babeo excesivo es el primer aviso. Después llegan las encías rojas e hinchadas, la irritabilidad, las ganas de morder todo lo que pillan y los despertares nocturnos. Es un cóctel molotov para cualquier padre que ya iba justo de sueño. Pero ojo con la fiebre: la dentición del bebé puede provocar un aumento leve de temperatura (hasta 37,5-38 ºC como mucho), pero si pasa de 38 ºC o hay diarrea fuerte, vómitos o rechazo del alimento, no es de los dientes. Ahí toca llamar al pediatra sin dudarlo.

Muchos padres atribuyen cualquier malestar a los dientes y dejan pasar infecciones de oído o virus. La dentición no causa fiebre alta ni diarreas explosivas.

La hinchazón de las encías puede aliviarse con un mordedor frío (nunca congelado, porque puede dañar el tejido). Frotar suavemente la encía con un dedo limpio también funciona. Y si el dolor es intenso, el paracetamol o ibuprofeno en dosis pediátricas ayudan, pero siempre bajo prescripción médica.

Cómo aliviar el dolor de los dientes en bebés sin caer en mitos

Los geles de dentición con benzocaína están desaconsejados por la FDA desde 2018 por un efecto secundario raro pero grave: metahemoglobinemia. Así que mejor pasar de ellos. Los collares de ámbar no tienen ninguna base científica y suponen riesgo de estrangulamiento. Y los mordedores de plástico duro con gel en su interior pueden romperse y liberar el líquido. Mejor optar por mordedores de silicona de grado alimentario, que se pueden enfriar en la nevera.

Si el bebé está muy irritable, el contacto piel con piel, el porteo y la lactancia (si sigue tomando pecho) son grandes aliados. No hay que forzar horarios ni rutinas estrictas en plena erupción dental: el peque necesita consuelo, no un manual.

El papel de los dientes en el desarrollo del bebé

No son solo para masticar. Los primeros dientes son clave para el desarrollo del habla, porque la lengua y los labios se apoyan en ellos para articular sonidos. También facilitan la transición a alimentos sólidos y ayudan a mantener el espacio para los dientes definitivos. Vamos, que una dentición sana sienta las bases de una boca sana de adulto.

Por eso, la importancia del cuidado dental en los primeros dientes no es un capricho de dentistas. Desde que asoma el primer diente, hay que limpiarlo con una gasa húmeda o un cepillo de dedo. A partir del año, ya se puede usar un cepillo infantil con un grano de pasta con flúor (del tamaño de un grano de arroz). Esto previene la caries del biberón, que es más común de lo que parece.

¿Qué hacer cuando los dientes de un bebé empiezan a salir?

Paciencia, apoyo y sentido común. No hay una fórmula mágica. Si el bebé está molesto, ofrécele un mordedor frío, masajea sus encías y dale mucho cariño. Evita los remedios caseros peligrosos como frotar alcohol o aspirinas en la encía. Y si te asaltan las dudas, consulta con el pediatra o el odontopediatra. Ellos te orientarán sobre si el ritmo de la dentición del bebé es el adecuado.

La primera visita al dentista se recomienda al cumplir el primer año o cuando aparece el primer diente, lo que ocurra antes. No hace falta esperar a que tenga la boca llena. En esa revisión se evalúa el desarrollo de la mandíbula, se enseña higiene oral y se detectan posibles problemas de mordida.

Calendario orientativo de la dentición (y por qué no hay que obsesionarse)

  • 4-7 meses: incisivos centrales inferiores.
  • 8-12 meses: incisivos centrales superiores.
  • 9-13 meses: incisivos laterales superiores e inferiores.
  • 13-19 meses: primeros molares.
  • 16-22 meses: colmillos.
  • 25-33 meses: segundos molares.

Esto es solo una guía. He visto bebés que a los 10 meses ya tenían 8 dientes y otros que a los 14 meses solo tenían dos. Si el desarrollo general del niño es normal, no hay de qué preocuparse. Ahora bien, si a los 18 meses no ha salido ningún diente, toca consultar.

Errores que conviene evitar durante la dentición

Uno de los más comunes es darle al bebé alimentos fríos o helados para calmar el dolor. Ojo: un helado no es un mordedor. El azúcar y el frío extremo no son buenos para unas encías inflamadas. Mejor una fruta fría dentro de una red de silicona para alimentación.

Otro error es no limpiar los dientes de leche porque “se van a caer”. Sí, se caen, pero una caries en un diente de leche puede afectar al diente definitivo que está debajo y causar dolor e infecciones. La dentición del bebé merece el mismo cuidado que la de un adulto, adaptado a su escala.

Y por último, no compares a tu bebé con el de la vecina. Cada niño lleva su propio ritmo. Lo que importa es que esté sano, bien alimentado y que su desarrollo general sea adecuado. Los dientes llegarán cuando tengan que llegar.